Fundación Bogotá Mía

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viernes, 31 de julio de 2020

Construcción de ciudadanía: uno de los 5 elementos clave para los Planes de Ordenamiento Territorial


Trabajar por el desarrollo de una ciudad es una tarea de nunca acabar, la construcción de condiciones que permitan mejorar la calidad de vida de millones de personas requiere del compromiso de todos los actores sociales, del sector privado y de las tres ramas del poder público en cada uno de sus niveles de administración o de jurisdicción.

No obstante lo anterior, uno de los escenarios en los que se determinan los objetivos sobre los cuales se deben enfocar los esfuerzos de todos los actores mencionados anteriormente es la construcción del Plan de Ordenamiento Territorial POT, una actividad para la cual se requiere del adecuado uso de herramientas de planeación en las que se aborde de manera multidisciplinar las múltiples temáticas en las cuales se debe buscar generar acciones sin daño, para promover el bienestar colectivo en el corto, mediano, y largo plazo. Los criterios técnicos son importantes, pero también lo son los valores, como la solidaridad, la empatía, la corresponsabilidad, el sentido de pertenencia, y la humildad, entre otros, porque para hacer bien las cosas se requiere de una adecuada gestión de espacios de participación en los cuales sea posible comprender la visión de ciudad de los múltiples actores, porque cada uno de ellos puede contribuir desde múltiples perspectivas, por lo que es importante evitar defraudar las expectativas de los ciudadanos, colectivos, ONGs, entidades territoriales, etc.

Promover una participación incidente en los escenarios de planeación es un reto tanto para la administración distrital, como para quienes deciden participar en dichos espacios, pero no se debe desconocer que el marco de competencias le asigna mayores responsabilidades a las autoridades administrativas, a los concejales, a las entidades de orden nacional, a los organismos de control, y a los integrantes de la administración a nivel local.

Con el propósito de plantear algunos elementos para la reflexión colectiva respecto al POT, a continuación presento 5 elementos que requieren de especial consideración por parte de todos quienes están comprometidos, o tienen responsabilidad en la formulación de este importante instrumento de planeación:

  • Despolitización de análisis técnicos de proyección de ciudad: Sin lugar a dudas las dinámicas de carácter político son las que determinan quien asume el liderazgo de la ciudad en cada periodo de gobierno, además de la conformación del concejo distrital, junto a las juntas administradoras, sin embargo, las respuesta a problemas de movilidad, protección ambiental, desarrollo económico, construcción de ciudadanía, entre otros, deben estar al margen de las dinámicas políticas que no nos permiten crear consensos, ni construir sobre lo construido. Es común encontrar antecedentes de administraciones que llegan como si fueran a fundar de nuevo las ciudades, arrancando de 0, dejando atrás avances de ciudad (más que de administraciones) Debemos aprender a construir sobre lo construido, dejando de lado los protagonismos que no permiten la realización de logros colectivos que trasciendan la lógica de los periodos de gobierno en la administración pública.
  • Unidad de propósito por grandes objetivos de ciudad: Proyectos como el de Transmilenio en Bogotá D.C., el trabajo de prevención de embarazos adolescentes y los de renovación urbana, entre otros, estaban pensados para ser ejecutados por fases, en distintos periodos de tiempo que trascendían el periodo ordinario de 4 años de gobierno. Sin embargo, de manera reiterada han sido objeto de nuevas valoraciones que han afectado la continuidad de trabajo en el logro de estos propósitos de ciudad, algo que nos ha afectado a todos por el continuo revisionismo que paraliza los objetivos de largo plazo para privilegiar los objetivos de gobierno en el corto plazo. Esto finalmente lo pagamos todos los habitantes de la ciudad con la pérdida de calidad de vida.
  • Comprender la lógica regional, para actuar conforme a sus demandas y sus potencialidades: Pensar las ciudades capitales, o las ciudades que se convierten en polos de desarrollo en algunas regiones, al margen de los municipios vecinos es algo que limita la comprensión de la complejidad de las dinámicas cotidianas de todas las personas que habitan estos territorios. La interacción a nivel económico, en materia de convivencia, transporte, trabajo, además de las diferentes competencias en materia de protección ambiental sobre áreas de responsabilidad compartida, hacen que el trabajo desde el criterio de ciudad – región, sea algo indispensable si realmente se quiere generar sinergias que permitan mejorar la calidad de vida de todas las personas en las ciudades.
  • Apoyo para el fortalecimiento académico y administrativo de las instancias de participación: Contar con instancias de participación para garantizar una representación y la participación incidente es un gran avance en los procesos de planeación, sin embargo, es importante tener en cuenta que esas actividades a pesar de que se realizan de manera ad honorem, o de manera gratuita por parte de las personas que participan en dichas instancias, requieren de una considerable inversión de tiempo, trabajo, esfuerzo, conocimiento y compromiso por parte de cada uno de sus integrantes, por lo cual es necesario que las administraciones le brinden las mejores herramientas posibles a estas instancias, para generar una capacidad instalada en la sociedad que les permita fortalecerse en medio de este trabajo por las ciudades, no se debe solo esperar que cumplan un rol en el engranaje de la dinámica distrital sin contribuir en su cualificación para el desarrollo de su labor.
  • Asumir la construcción de ciudadanía como elemento clave en la construcción de ciudad: Pensar la ciudad al margen de los ciudadanos y el impacto de sus acciones cotidianas en el devenir de la ciudad es algo que no permite articular los componentes humanos, financieros, técnicos, de infraestructura, etc.


¿Acaso no es importante promover conductas protectoras del medio ambiente?, ¿no se debe promover un sistema de transporte sostenible a partir del respeto por las normas, el uso de medios de transporte alternativo, entre otras cosas que parten de la decisión de los ciudadanos?, esas, entre otras preguntas nos deben llevar a comprender si el rol de la ciudadanía está siendo valorado de manera adecuada en los procesos de planeación, y gestión pública, algo que creo que está pendiente de un mejor desarrollo. En este propósito resulta útil la propuesta de la Fundación Bogotá Mía en materia de construcción de ciudadanía y cultura ciudadana para avanzar en la construcción de una mejor sociedad.

Sin lugar a dudas esta es apenas una aproximación a algunas temáticas que debemos atender como sociedad si realmente queremos avanzar en la definición de propósitos comunes, para canalizar de manera consistente nuestros esfuerzos por construir una sociedad en la que el ser humano, junto con la naturaleza y el entorno urbano sean protegidos y se logre un desarrollo integral.


Autor:

Germán Fandiño Sierra.
Politólogo Internacionalista.
Magister en Derechos Humanos y Democratización

Correo: 
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