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domingo, 19 de abril de 2020

Violencia Intrafamiliar contra Población Adulta Mayor

“El anciano no es un extraterrestre. El anciano somos nosotros: dentro de poco, dentro de mucho, inevitablemente, aunque no pensemos en ello. Y, si no aprendemos a tratar bien a los ancianos, así nos trataran a nosotros”
Papa Francisco.
(Catequesis audiencia general,
Ciudad del Vaticano, 04/03/2015)

La violencia contra la población adulta mayor muestra un aumento gradual desde el año 2005, cuando se registraron 1053 casos, incrementando hasta llegar en el año 2015 a 1.651 casos (ICMLCF, 2016, pág. 222), y 1.653 casos en 2016 (ICMLCF, 2017, pág. 241).  De 2007 a 2017 se valoraron  en este grupo poblacional  15.381 casos pero “para el año 2017, se obtiene el registro más alto en número de casos (1.944); comparando el resultado con el 2016 se calcula un incremento del 17,60%, correspondiente a 291 casos (ICMLCF, 2017, pág. 201)  Pero esta cifra no para de crecer, porque de los 28.645 casos de violencia intrafamiliar reportados para 2018, en la subcategoria correspondiente a la población adulta mayor se presentaron  2.261 casos (7,8 %), lo que implica un incremento en 317 casos reportados  (ICMLCF, 2018, pág. 139) Pero miremos las cifras año por año.

Resulta preocupante ver que para el año 2015 “en Colombia, se registraron 1.651 casos de violencia contra la población adulta mayor, 237 casos más que en 2014(ICMLCF, 2016, pág. 222), ya que este incremento gradual evidencia que este grupo poblacional por su manifiesta condición de vulnerabilidad, requiere cada vez mas de protección especial mediante un trabajo que aborde el escenario de convivencia intrafamiliar, entre otras razones, porque  para 2015 el 81.36% de estos casos se presentaron en la vivienda (ICMLCF, 2016, pág. 225)

La falta de respeto y protección hacia personas que muchas veces se encuentran en condición de dependencia de sus familiares y en lugar de recibir apoyo y buen trato, son víctimas del que debería ser su principal entorno de protección, hace que para 2016 este tipo de maltrato muestre un leve incremento con respecto a 2015, año en el que el 81.99% de los casos registrados también se presentó en la vivienda (ICMLCF, 2016, pág. 248)  El fortalecimiento de la oferta institucional para atender la violencia intrafamiliar, junto con el llamado a asumir una actitud corresponsable en el cuidado de la población adulta mayor al interior de las familias, no son excluyentes, en realidad son dos opciones complementarias, porque en los casos de violencia intrafamiliar tanto el Estado como la ciudadanía deben propender por la garantía, protección y restablecimiento de derechos. 

Para 2015, los principales desencadenantes de la agresión contra la población adulta mayor fueron la intolerancia y el machismo en primer lugar, seguidos por la drogadicción y el alcoholismo (ICMLCF, 2016, pág. 227), cifras que no se pueden contrastar con las de 2016 porque no se presentan cuadros ni gráficas al respecto en el informe correspondiente a ese año.

La identificación de estos factores desencadenantes muestra la necesidad de abordar desde diferentes frentes la protección de los Derechos Humanos, ya que evidentemente, de la decisión individual de consumir drogas o sustancias alcohólicas, o de la decisión individual de asumir como ciertos algunos preceptos que legitiman el machismo y la intolerancia, se desprenden consecuencias que trascienden la esfera individual e imponen sus costos a terceros, en este caso, personas pertenecientes a la población adulta mayor ven afectada su integridad y violados sus derechos como resultado o consecuencia de la conducta de personas con las que conviven.

Estos presuntos agresores en el hogar, no pueden ser otros que sus familiares. Para 2017 los principales agresores contra la población adulta mayor fueron: hijo(a), hermano(a), nieto(a), otros familiares civiles o consanguíneos, y  sobrino(a) (ICMLCF, 2017, pág. 204). Para 2018, la identificación de los principales presuntos agresores no cambia: hijo (a) hermano (a) nieto (a) otros familiares civiles o consanguíneos y sobrino (a) (ICMLCF, 2018, pág. 160)

Más lamentable aun, resulta saber que estas agresiones se dan en desarrollo de actividades vitales o relacionadas con el cuidado personal , actividades de trabajo doméstico no pagado para el uso del propio hogar,  actividades de desplazamiento de un lugar a otro y actividades relacionadas con enfrentamientos armados (ICMLCF, 2017, pág. 204) Ver que en las viviendas, los familiares han hecho del hogar el principal escenario de violencia contra los adultos mayores, incluso por encima de las dinámicas de conflicto armado debería sacudirnos, para hacer un alto frente a esta situación, pero lamentablemente, esto es algo que solo ha logrado el COVID-19, pero no los 1.632 casos registrados en las viviendas durante 2017, lo que representa el 84,17% de estos casos (ICMLCF, 2017, pág. 206), ni los 1.860 casos, que representan el  82,41%  del total de casos de violencia contra el adulto mayor durante 2018 (ICMLCF, 2018, pág. 161)

Otra medición por decenio, para el periodo 2009-2018, nos muestra que “en el país se detectaron 16.467 casos de violencia contra la población adulta mayor; en promedio 1.647 casos por año, es decir, aproximadamente 137 casos por mes o aproximadamente 4,5 casos por día, lo cual se puede traducir en que aproximadamente, ocurrió un acto de maltrato cada 5 horas aproximadamente contra dicha población que fue denunciado ante una autoridad competente y tuvo valoración forense. (ICMLCF, 2018, pág. 157)

Resulta paradójico ver que en los casos de violencia contra los niños, niñas y adolescentes los padres son el principal presunto agresor, pero en este caso, en la violencia contra el adulto mayor “se produce el efecto contrario en comparación con la violencia contra niños, niñas y adolescentes; en esta ocasión los hijos se convierten en los principales victimarios de los padres y madres de avanzada edad, alcanzando el 42,13% del total de los casos” (ICMLCF , 2017, pág. 204). Sin embargo, para quienes crean que este es un asunto de carácter privado, pues ocurre al interior de las familias, es importante recordar que “al día de hoy se tiene por aceptado el concepto de que el contexto del maltrato en la población adulta mayor también es social, y no se limita al ámbito privado. Dada la relevancia global de la problemática de la violencia, el impacto que se genera en poblaciones vulnerables, se amplifica en población adulta mayor”. (ICMLCF, 2018, pág. 189)

Para concluir, es necesario que tengamos en cuenta que de conformidad con la información suministrada por el ICMLCF, en la casuística del año 2018 “se confirma la tendencia observada en distintos estudios en donde la persona victimaria fue una mujer (ICMLCF, 2018, pág. 189)

Autor:

Germán Fandiño Sierra.
Politólogo Internacionalista.
Magister en Derechos Humanos y Democratización

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