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domingo, 12 de abril de 2020

Violencia Intrafamiliar contra Niñas, Niños y Adolescentes - NNA


“La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve”
Martin Luther King

En este artículo presentaremos las cifras relacionadas con los casos de violencia intrafamiliar contra niñas, niños y adolescentes NNA, durante los años 2015, 2016, 2017 y 2018 en Colombia, un tipo de violencia que se presenta principalmente en las viviendas, lo que hace prácticamente imposible dimensionar con exactitud la magnitud de esta problemática. Ojala que así como estamos atentos a las cifras del impacto del COVID-19, le prestemos atención todos los actores de la sociedad a las cifras que presentaremos a continuación.

Los 8.258 casos de violencia intrafamiliar  registrados durante 2015 en la vivienda muestran una diferencia muy amplia en relación con los 895 casos presentados en la vía pública, calle y carretera, como segundo escenario en el que se presentan hechos de violencia contra los NNA (ICMLCF, 2016, pág. 206). En 2016 con un total de 7.656 casos se presenta una reducción con respecto a los casos reportados en 2015 por parte del ICMLCF en su informe FORENSIS, sin embargo, la vivienda continúa siendo el lugar donde se presenta un mayor número de casos de violencia intrafamiliar contra esta población (ICMLCF, 2017, pág. 221)

Para 2015 el principal factor desencadenante de la agresión contra los NNA fue la intolerancia y el machismo, con un 88.23% de los casos en hombres y un 86.90% en las mujeres, seguido con un amplio margen de diferencia por el alcoholismo y la drogadicción, con un 9.95%  en hombres y un 10.12 en mujeres. Cifras en las cuales aparte de un sub-registro en los casos reportados, no solo como consecuencia de la falta de registro de todos los casos de violencia intrafamiliar contra niñas, niños y adolescentes NNA, sino también, por el registro incompleto o inadecuado de información en los 1.989 casos  en los que no se cuenta con información sobre el factor desencadenante de la agresión.

Esta situación permite resaltar la necesidad de que se realice un riguroso registro de todos los hechos, además de la importancia de optimizar los sistemas de información para hacer que los campos de descripción de los hechos previos a los casos reportados, junto con los factores desencadenantes sean de obligatorio diligenciamiento por parte de los funcionarios que se encargan del registro de información en el sistema, ojala con opciones de respuesta susceptibles de ser parametrizadas. Para esto, además de los ajustes en el sistema de información,  también se requiere de un control constante en la calidad de los registros, porque solo así se podrá obtener información de calidad que permita hacer análisis adecuados frente a esta problemática que demanda alternativas de solución fundadas en diagnósticos adecuados a partir de información completa.

Es posible que en muchos casos, los padres de familia o demás miembros del hogar carezcan de herramientas para la formación de las personas que están a su cargo, o para un adecuado relacionamiento con las personas con quienes conviven (ICMLCF, 2016, pág. 208), por lo que serían útiles proyectos y  programas orientados a la formación de los padres de familia u otros adultos o jóvenes que ejerzan roles de cuidado o autoridad al interior de los hogares y tengan la responsabilidad de velar por la formación de los menores. Para 2016 en el informe no se reportan tablas o gráficos con información sobre el principal factor desencadenante.

Lo que para efectos del presente trabajo, al igual que para los reportes oficiales del ICMLCF son solo cifras de violencia intrafamiliar contra niñas, niños y adolescentes para el año 2015, en realidad son historias que en muchos casos afectan no solo a nivel físico, sino psicológico la vida de las víctimas de estos casos de violencia y la de sus seres queridos.

Dimensionar que de “los 3.805 casos sobre mujeres niñas y adolescentes, 2.162 fueron diagnosticados como politraumatismo, 747 como trauma de miembros y 518 como trauma facial. De los 3.315 casos sobre hombres niños y adolescentes, el 57,32% correspondieron a politraumatismo, 15,93% a trauma de miembros y el 14,00% a trauma facial (ICMLCF, 2017, pág. 208),  debería llevarnos como sociedad a preguntar si los casos reflejados en estas cifras solo se quedaron en eso.

Desconocer que cada caso de estos pudo dejar secuelas para toda la vida en estas víctimas de violencia intrafamiliar sería una mirada completamente reduccionista de una problemática compleja frente a la cual, valdría la pena preguntarle a las autoridades: ¿Qué ha pasado con las víctimas de politraumatismo?, ¿realizaron seguimiento de los casos reportados?, ¿las victimas tuvieron acompañamiento medico a nivel físico y psicológico?, ¿se realizó un trabajo de fortalecimiento con las redes de apoyo de las víctimas?,  ¿se realizó algún tipo de trabajo con los causantes de estos tipos de maltrato?, ¿cuál es el impacto psicológico en los casos de traumas faciales?, ¿Cuáles son los factores desencadenantes de la materialización de actos de violencia que generan trauma de miembros?

Pero las cifras no paran, durante 2017 el INMLCF realizó 27.538 exámenes medicolegales por violencia intrafamiliar; de estos, 10.385 (37,71%) corresponden a violencia contra niños, niñas y adolescentes (ICMLCF , 2017, pág. 175), y en todos estos casos los 5 primeros puestos para la categoría de presunto agresor son:  padre, madre, padrastro, encargado del cuidado, y  otros familiares civiles o consanguíneos (ICMLCF , 2017, pág. 179). Esta información, sumada a la contenida en todos los artículos del presente ciclo evidencia que desde hace por lo menos 5 años, se sabe que las familias son lugares de alto riesgo para la materialización de violencia contra los NNA, pero aun así, ¿hasta ahora nos sorprendemos del alto número de quejas por violencia intrafamiliar en la cuarentena?

Otro elemento que nos debería preocupar es que la violencia contra niños, niñas y adolescentes según actividad del hecho y sexo de la víctima, indica que la violencia se materializa en desarrollo de las actividades vitales o relacionadas con el cuidado personal, espacio en el que para 2017 se presentaron en niños 1.678 casos, mientras que en las niñas se presentaron niñas 1.825 casos, para un total de 3.503 casos. (ICMLCF , 2017, pág. 180)

Durante el año 2018 en el sistema forense se identificaron 10.794 casos en población de niños, niñas y adolescentes  (ICMLCF, 2018, pág. 139), pero desde una mirada más amplia, cabe destacar que “en el decenio 2009 – 2018 el total de informes periciales hechos por este subtipo de violencia intrafamiliar fueron 116.008, para un promedio anual de 11.600 casos” (ICMLCF, 2018, pág. 141)

Las cifras que tenemos actualmente, no son solo el resultado de las condiciones coyunturales de la sociedad, también son el resultado de las acciones  y omisiones de múltiples actores sociales e instituciones públicas en el pasado. Así se puede ver en los resultados obtenidos durante 2018, donde los principales factores de vulnerabilidad en la violencia contra NNA son: persona adicta a una droga natural o sintética con 871casos, personas bajo custodia con 232 casos, y niños, niñas, adolescentes en condición de abandono con 188 casos (ICMLCF, 2018, pág. 142), aquí es evidente que la adicción a las drogas, la imposición de restricciones a la libertad y el abandono, forman parte de realidades complejas en las que el maltrato a las NNA puede ser solo un eslabón de la cadena.

Básicamente  de 2017 a 2018 no se muestra ningún cambio sustancial en la reducción de este tipo de violencia. Por ejemplo, “las cifras concernientes a los presuntos agresores en la violencia contra NNA, siguen siendo los padres 30,58 % y las madres 29,46 %, los que ocupan los dos primeros lugares. El tercer puesto sigue siendo ocupado por los padrastros 8,73 %”. (ICMLCF, 2018, pág. 142) Además, 76,03 % del total de casos se sigue presentando en la vivienda, como el escenario del hecho más frecuente en la violencia contra NNA (ICMLCF, 2018, pág. 144).

Al ver estos resultados no resulta inadecuado concluir que el trabajo para la prevención de violencias contra NNA no es superior a la magnitud del problema, y así lo reconoce el ICMLCF en el informe Forensis al afirmar que “los factores predisponentes para la violencia contra NNA siguen estando presentes de manera inalterada en el entorno social y familiar de gran parte del país”. (ICMLCF, 2018, pág. 189)

Autor:

Germán Fandiño Sierra.
Politólogo Internacionalista.
Magister en Derechos Humanos y Democratización

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