Fundación Bogotá Mía

Get Adobe Flash player

viernes, 20 de marzo de 2015

LA DOBLE MORAL CIUDADANA

Imagínese usted parado en una estación de Transmilenio esperando el articulado, cuando a lo lejos se ven algunas personas mirando ambos lados de la calle con cierto sigilo; de repente usted los ve corriendo hacia usted. Con una habilidad al nivel de Caterine Ibargüen, por su puerta se suben 2, 4 o hasta más personas, o mejor, individuos, (para no herir la susceptibilidad de aquellos gamberros).

Este cuadro lo hemos vivido casi todos los que alguna vez hemos usado este sistema de transporte, y sé que en algún momento la frustración se apodera de nosotros por no poder detener a los que ingresan al sistema sin pagar. Sé que en algún momento, usted también se ha querido colar, se ha puesto a imaginarse cómo se vería corriendo por la calle como un demente, atravesándose en plena Avenida de las Américas, Calle 26 o Autopista norte, sin embargo, le pasa lo mismo que a mí: el solo hecho de verse en esas, le causa risa y sabe que si lo hace duraría una hora rojo de la vergüenza.

Este es sólo un ejemplo de lo que diariamente yo vivo en mi querida ciudad, Bogotá. Si bien reconozco que hay líderes ciudadanos, figuras públicas y estudiantes, entre otros, que intentan hacer algo mejor por la capital montando bicicleta, asistiendo a cabildos y radicando cartas, para mí este esfuerzo será en vano si la juventud no toma consciencia de cuidar su entorno.

Mi discurso suena de abuela, pero quiero que sepan que tengo solo 21 años y me sorprende saber que hay estudiantes, es más compañeros míos, que parece que lo único que les gusta hacer es convertir el oxígeno en dióxido de carbono y quejarse de Bogotá. Ver estudiantes colándose en Transmilenio, tirando basura como si vivieran en un basurero, orinándose en las esquinas y rayando paredes (ojo no me refiero a los verdaderos grafittis) es realmente indignante.

En realidad sería un poco diferente si la mayoría de malos ciudadanos que yo me encuentro a diario (puede que a usted si le pase esto) fueran adultos, es decir, no sentir que hay una parte de mi generación perdida o como diría una profesora mía “perrateada”.

Ahora, cuando estas “mentes brillantes” de mi generación hablamos de un futuro laboral y profesional me encuentro con grandes sorpresas; todos al momento de hablar de lo bonito y maravilloso que sería vivir en algún otro lugar del mundo admiramos el sistema de transporte, la limpieza de las calles, el respeto de la gente y la cultura ciudadana. Bien, pues imagínese usted a una de estas joyitas colándose en el metro de París, pasándose un semáforo en rojo en Israel o respondiéndole “su madre” a alguien que le haga un reclamo.

¿Cómo pretenden algunos de estos gamberros llegar a otro continente a comportarse, si en su tierra no lo hacen?  ¿Aquí pasa porque es su país y allá no porque no quieren que les quiten la visa? Son muchas cosas que me hacen pensar que mi doble moral (porque también me quiero ir) no me atormenta tanto, porque de una u otra manera no me considero así ni comento esos actos ciertamente “vandálicos”.


Nombre: Lina Hernández Valencia

Twitter: @Linahernandezv



Carrera: Comunicadora Social- Periodista


Universidad Externado de Colombia







domingo, 8 de marzo de 2015

Reflexión para los hombres sobre el Día Internacional de la Mujer

Es cierto que el amor conserva la belleza y que la cara de las mujeres se nutre de caricias, lo mismo que las abejas se nutren de miel. 
Anatole France

En esta fecha es muy común ver como se entregan flores y chocolates, sobran las felicitaciones y los halagos, cada cual dice las palabras de rigor y listo, pasamos la página y esperamos que el calendario marque el siguiente día especial para decir las mismas palabras a quien corresponda. Las fechas especiales se asumen con la fuerza de la costumbre, pero no siempre nos damos el espacio para reflexionar, de allí la importancia de que no permitamos que estas fechas especiales se conviertan en un lugar común y vacío. Debemos reflexionar sobre la construcción cultural de la cual somos responsables todos de alguna manera y en la cual no se valora de manera profunda el valor las mujeres. 

Cortesía de Alex Cruz
Todos los hombres tenemos la obligación de dimensionar nuestra responsabilidad y el impacto de nuestras acciones en la vida de las mujeres con las cuales interactuamos, no solo el Día Internacional de la Mujer, sino TODOS LOS DÍAS, bien sea como padres, hermanos, amigos, hijos, esposos, novios, compañeros de trabajo o estudio, jefes, o solo como conciudadanos. No podemos seguir pensando que todo está bien en una sociedad en la cual se presentan tantos casos de maltrato contra la mujer en las familias, en las calles, en el transporte público y en las redes sociales. Como hombres debemos tener la entereza y la capacidad de autocrítica necesarias para entender que “No es posible vivir coherentemente dejándose llevar por todo lo que nos rodea, lo que se nos exige y lo que se nos ofrece. En esta tensión en que vivimos, entre valores, valores aparentes y contravalores, resulta fácil perder la orientación. Por ello, necesitamos guardar una distancia reflexiva, para descubrir una dimensión más profunda de la vida, y tener la valentía de contradecir el espíritu de nuestra época”[1].

De nada nos sirve desearle a las mujeres que queremos un muy feliz día si no somos capaces de contribuir desde nuestro día a día en la construcción de una mejor sociedad para ellas, una sociedad en la cual se puedan desarrollar plenamente en todas las dimensiones que tiene un ser humano, una sociedad justa en la que la dignidad de las mujeres sea un compromiso de todos. Ese es el propósito de este artículo, invitarlos a reflexionar sobre los siguientes aspectos, ya que la mejor forma de desearles un muy feliz día hoy y siempre es actuando, no hablando. Ofrendémosle  a las mujeres actos  de caballerosidad siempre, no palabras vacías en forma de rima una vez al año, todos los hombres debemos recordar siempre las palabras de Miguel de Cervantes Saavedra: "Un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus hechos".

A continuación presentamos algunas reflexiones que tienen el propósito de invitarlos a “tener la valentía de contradecir el espíritu de nuestra época”, acabando con el machismo y el egocentrismo masculino replanteando algunas de nuestras malas costumbres:  

ü En la Familia: Todos los padres y madres de familia deben asumir el compromiso de educar Caballeros, recuerden que “un hombre que trata a una mujer como a una princesa, demuestra que fue educado por una reina”. De allí la importancia de inculcar valores dando ejemplo. Señor padre de familia usted debe ser un ejemplo vivo de caballerosidad.

ü Cuidado con los chistes: Aunque parezcan inofensivos, muchos de los chistes que descalifican a uno u otro género contribuyen a la estigmatización, el empobrecimiento cultural y la falta de respeto. Todos sabemos que “a una mujer no se le pega ni con un pétalo de rosa”, también deberíamos entender que las palabras tienen poder y debemos propender por una cultura del respeto por las diferencias que nos complementan y que le dan valor a nuestras relaciones.
  
ü La igualdad es asunto de todos: Asumir con indiferencia la lucha por la consecución de condiciones de igualdad y dignidad para las mujeres no es lo correcto, este no es un asunto exclusivo de ellas, nosotros los hombres debemos asumir una postura propositiva que contribuya a la materialización de una sociedad más justa con las mujeres, ya que esto no es una lucha de clases entre el hombre y la mujer, debemos entender que la generación de condiciones de bienestar estructural para las mujeres es asunto de todos o ¿será que solo basta con regalar flores y chocolates al calor de unas palabras vacías?

ü Cuidado con los estereotipos: No podemos pensar que las mujeres tienen roles definidos y limitarlas según sean nuestros prejuicios. Ya sea como padres, hermanos, amigos, hijos, esposos, novios, compañeros de trabajo o estudio, jefes, o solo como conciudadanos, debemos apoyarlas y brindarles nuestro respaldo en la construcción de sus proyectos de vida, respetando siempre sus convicciones. Incentive su desarrollo e independencia económica.

ü Valoremos y respetemos a las amas de casa: Valorar la dedicación al hogar, apoyarla  y retribuirla es nuestro deber,  no podemos pensar tontamente que los esfuerzos que esta actividad demandan no tienen ningún valor y creer que solo es importante lo que ocurre por fuera de la casa. Arremánguese y ayude, no se sienta con el derecho propio de sentarse a ver televisión, salir con sus amigos o divertirse solo mientras su esposa, su mama o sus hermanas asumen las tareas del hogar. Recuerde que ellas también quieren divertirse y descansar,  no sea egoísta, ayude de alguna manera, cuando lo haga entenderá que eso no es tan fácil como parece.

ü Y lo más importante: Recuerde que casi siempre las mujeres que se dedican única y exclusivamente al hogar carecen de ingresos propios, no actué con arrogancia si usted es quien brinda el apoyo económico, eso no lo hace superior en ningún sentido ni le da derecho a hacer sentir en situación de inferioridad y dependencia a nadie. Valore lo que hacen por usted  y corresponda con honorabilidad anticipándose, satisfaciendo y de ser posible superando las necesidades, expectativas  y requerimientos de quien se queda dándole vida a su hogar mientras usted trabaja, no crea que el único aporte importante es el que usted hace con el dinero, así es que no lo utilice para manipular afectivamente a nadie.

Debemos asegurarnos que la actividad de “cuidar de otros”, sea apreciada en todo su valor, precisamente cuando no es remunerado. “Nuestra civilización ha creado un clima ético en el que todo el que hace algo gratis, es considerado un tonto. Aun así, sería errado suponer que el respeto por la víctima se ha extinguido completamente. Sólo que carece de un lenguaje... Todo esto es un problema cultural y psicológico social, que sólo puede ser resuelto donde ha comenzado: no mediante transformaciones del mercado laboral, ni del estado, sino en las relaciones interpersonales, que se sustraen, tanto a las reglas que rigen el mercado, como a las que rigen el estado”[2].

ü En lugar de Descalificar Valore, Apoye y Ofrezca: Descalificar es muy fácil, solo hace falta sacar a la superficie la pobreza espiritual de quien critica el aspecto físico de los demás, como si alguien tuviera la autoridad para exigir de las mujeres lo que su particular gusto le antoje. Triste, muy triste es ver hombres criticando el aspecto físico de las mujeres y descalificándolas, cuando esto ocurre cobra validez la célebre frase del escritor español Miguel Delibes: “Cuando a las gentes les faltan músculos en los brazos, les sobran en la lengua”. Amigo lector, Valoremos  las cualidades de las mujeres con las que interactuamos, cada una tiene una historia de vida, unos sueños, unas prioridades, unas características  y unas metas diferentes; contribuir en la consolidación de paradigmas de estereotipos de belleza no está bien, eso es lo que ha llevado a muchas niñas y mujeres a confundirse y caer en errores en la búsqueda de encajar en estos estereotipos tomando medidas desesperadas, riesgosas y de corto plazo. Es importante que al recordar las palabras de Jorge Luis Borges: “La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica”, nos preguntemos como hombres: ¿realmente las diversas manifestaciones de lo bello en la creación de Dios se restringen a mis gustos particulares? ¿vale la pena contribuir en la consolidación de estereotipos que uniforman las múltiples formas de expresión de la belleza femenina? Amigo lector, Apoye a las mujeres que están a su alrededor y hágales saber, ¡porque es verdad!, que son Hermosas y que si se lo proponen día  a día pueden ser más bellas, ayúdelas a construir confianza en sí mismas, a valorarse, a respetarse y a potenciar sus cualidades físicas y espirituales, con buenos hábitos pero por sobre todas las cosas con mucho amor propio. Amigo lector, Ofrezca lo mejor de usted, sea autocritico, no se entregue a la autocomplacencia que le impide verse tal como es y mejorar, no se siente a esperar que las mujeres satisfagan sus necesidades sin preguntarse si usted realmente las satisface a ellas. Tenga mucho cuidado con sentarse a criticar a las mujeres con las que interactúa, recuerde que como dijo Jules Renard: “Nuestra crítica consiste en reprochar a los demás el no tener las cualidades que nosotros creemos tener”.

ü En el transporte público: Si usted es un usuario del transporte público debe saber que en ese escenario las mujeres sufren “roces, miradas penetrantes, insinuaciones o gestos subidos de tono, y la sensación de impotencia ante los perpetradores. Estas experiencias son el pan de cada de día de millones de mujeres que usan el transporte público en Latinoamérica, donde el problema del acoso sexual ha adquirido proporciones descomunales, en algunos casos afectando a más de la mitad de usuarias de autobuses o servicios de metro”[3]. Procure hacer que el desplazamiento de las mujeres sea lo menos incomodo posible, acomódese bien, evite posiciones que puedan ser morbosas, controle sus manos siempre, si es de los que les gusta susurrarle cosas a las mujeres que le llaman la atención sepa que hace más ahorrándose sus palabras, hágase protector de las mujeres y niñas que viajan solas, sea solidario y compórtese con ellas como le gustaría que los demás se comporten con sus seres queridos.

Los invitamos a decir con sus acciones y no con sus palabras:

¡Feliz día de la Mujer!



[1] Burggraf Jutta, “El feminismo, ¿Destruye la familia?”, En Humanitas, No. 7, Disponible en: http://humanitas.cl/html/biblioteca/articulos/d0087.html
[2] Ibíd.
[3] Schaefer Isabelle, “Acoso sexual: el alto costo de ser mujer en un autobús”, México DF, 10 Septiembre 2014, Disponible en: http://internacional.elpais.com/internacional/2014/09/08/actualidad/1410194741_226331.html

NIT: 900450111 - 4, e-mail: informacion@fundacionbogotamia.org, www.fundacionbogotamia.org

Celular: 3144863763 / 3202977055. Dirección: Carrera 3a #20-17 o 20-21. Oficina 505. BOGOTÁ - COLOMBIA