Fundación Bogotá Mía

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viernes, 6 de diciembre de 2013

Premio Movilidad y Transporte 2013.

En desarrollo de la VI versión de la Feria de Movilidad y Transporte 2013, la cual tuvo lugar del 27 al 29 de Noviembre en nuestra querida Bogotá, se hizo un reconocimiento a la Evolución del Transporte en el marco de un evento especializado con reconocimiento mundial en el Transporte de pasajeros, que tiene lugar cada dos años con el propósito de crear un espacio para el diálogo y la reflexión sobre el sector de transporte en el mundo.

Este año Transmilenio S.A. organizador de la VI Feria de Movilidad y Transporte invitó a la Fundación Bogotá Mía a coordinar el Encuentro de Jóvenes por la Movilidad y el Transporte, donde se contó con la colaboración de Youth for Public Transport (Y4PT), en este espacio se buscaba propiciar la participación activa de 14 universidades, semilleros de investigación y colectivos ciudadanos, para que cada participante expusiera los proyectos de movilidad que estaba adelantando con el propósito de dar solución a una problemática de movilidad en Bogotá.   

Esta feria contó con los siguientes componentes:
  1. VI Congreso Internacional de Transporte Masivo. Evolución del transporte: Limpio, público, incluyente e inteligente.
  2. Actividades Complementarias: charlas comerciales, encuentros intersectoriales e interinstitucionales, escenarios educativos, agenda social y cultural, donde se realizó el Encuentro de Jóvenes por la Movilidad y el Transporte.
  3. Muestra comercial.
En esta oportunidad Transmilenio ofreció un espacio para que los visitantes a la feria conocieran los proyectos que se adelantan al interior de las universidades y las actividades que desarrollan algunos colectivos ciudadanos en pro de una mejor Bogotá. Cabe destacar que  la importancia de esta actividad radica en que el compromiso de la academia es determinante para consolidar desde la formación profesional el interés en los estudiantes por generar propuestas que den solución a los problemas que nos afectan en los entornos urbanos desde una perspectiva analítica, propositiva y constructiva que vaya más allá del simple levantamiento de información y elaboración de diagnósticos de manera crítica.

Para la Fundación Bogotá Mía resulta gratificante ver que al interior de la Universidad Nacional De Colombia, la Escuela Colombiana de Carreras Industriales ECCI, la Universidad Santo Tomas, la  Universidad Los Libertadores, la Universidad Minuto de Dios y la Universidad De la  Salle, se estén adelantando proyectos tendientes a dar respuesta a las dificultades que afronta nuestra ciudad. El binomio Gobierno – Academia debe fortalecer sus relaciones para que al interior de las universidades se generen centros de pensamiento con la posibilidad de tener una incidencia real y efectiva en la toma de decisiones y el análisis de problemas que van más allá de una mirada política y coyuntural de la realidad.

Fundación Bogotá Mía (Izquierda) Alejandro Otálora (Derecha)
En esta oportunidad el ganador del Premio Mejor Idea Joven fue el Proyecto Fluir Cobalto, cuyos integrantes son: Alejandro Otálora, Santiago Salamanca y Miguel Ángel Sierra,  estudiantes de la Facultad de Artes del Programa de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Colombia, quienes bajo el liderazgo de Docente Juan Carlos Mendoza Collazos proponen un nuevo diseño para los buses de nuestro Sistema Integrado de Transporte Público SITP.  Los invitamos a conocer en detalle este interesante proyecto en el siguiente link: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/ndetalle/article/reconocimiento-a-la-un-por-proyecto-a-mejor-idea-joven-para-la-movilidad.html 

En esta oportunidad los participantes pertenecían a programas de pregrado orientados a la ingeniería, sin embargo, hacemos extensiva la invitación a todos los estudiantes de las diferentes áreas a abordar temáticas que planteen desafíos para la construcción de una mejor sociedad y enfoquen todos sus esfuerzos en brindar respuestas que nos permitan mejorar nuestra calidad de vida y la de todos y cada uno de nuestros conciudadanos, de esta forma juntos podremos construir una mejor Bogotá.


jueves, 24 de octubre de 2013

Los Artistas y su compromiso con Bogotá.

“Todos los artistas tienen en común la experiencia de la distancia insondable que existe entre la obra de sus manos, por lograda que sea, y la perfección fulgurante de la belleza percibida en el fervor del momento creativo: lo que logran expresar en lo que pintan, esculpen o crean es sólo un tenue reflejo del esplendor que durante unos instantes ha brillado ante los ojos de su espíritu”.


Juan Pablo II. Papa de la Iglesia Católica.

La historia reciente de nuestra ciudad está marcada por acontecimientos lamentables con respecto al ejercicio de ciudadanía y la función pública, los Ciudadanos y Funcionarios Públicos han afectado gravemente la construcción de sentido de pertenencia y amor por nuestra querida Bogotá: la ciudad en la cual vivimos el milagro de la Vida.

Contrario a lo que debería ocurrir, hemos visto Funcionarios Públicos que desde diferentes corporaciones trabajan para favorecer Contratistas con los cuales se asocian para ganar licitaciones y así poder apropiarse de Recursos Públicos, dejando a la ciudadanía, en el mejor de los casos con una prestación de servicios o infraestructura urbana de muy mala calidad, o en el peor de los casos sin los servicios por los cuales el Estado paga a los particulares para cumplir con su propósito de ejercer gobierno y mejorar la calidad de vida de todos y cada uno de nosotros.

Aunque parezca increíble, hemos visto Miembros de la Fuerza Pública provocando la muerte de ciudadanos en desarrollo de operativos policiales de control a establecimientos públicos donde brillan por su ausencia las Alcaldías Locales, las cuales deben ejercer mayor control. Han aparecido en primera página historias en las cuales las personas que tienen el honor de portar las armas de la patria asesinan a sus esposas, forman parte de grupos delincuenciales o se exceden en el ejercicio de sus funciones.

También se ha vuelto costumbre ver como se destruye el mobiliario de nuestra ciudad y se presentan actos de vandalismo y violencia contra los miembros de nuestra fuerza pública, la empresa privada y la ciudadanía en general en desarrollo del legítimo derecho a la protesta, mientras estudiantes, docentes, padres de familia, líderes políticos, gremiales y demás responsables de convocar y organizar marchas en nuestra ciudad escurren el bulto y diluyen su responsabilidad en estos actos con el ya conocido coro que dice: “Son otros quienes se infiltran y cometen estos actos”.  Lamentablemente las protestas en Bogotá tienen líderes y responsables para capitalizar imagen y opinión, pero no para responder por la frecuente destrucción de nuestra ciudad.

También hemos sabido de Funcionarios de la Rama Judicial que a cambio de dinero imparten justicia a la medida para que a sus clientes no les caiga el peso de la ley y puedan evadir las sanciones y penas establecidas en nuestro ordenamiento jurídico.

Igualmente, es común ver como se evaden las Responsabilidades Tributarias y las Sanciones Económicas por parte de la ciudadanía. Personas irresponsables y con reiteradas infracciones a las normas de Movilidad conducen día a día en nuestras calles sin que dimensionemos el peligro que representa para la sociedad este tipo de individuos que en cualquier momento pueden ocasionar una tragedia y afectar la vida de nuestros conciudadanos, la suya señor lector y la mía. Lamentablemente periódicamente se presentan indultos, amnistías y demás estrategias para recaudar recursos que le ofrecen a los morosos la posibilidad de ponerse al día con la administración, como si este fuera un problema que solo responde a una dimensión económica.

Este escenario tan desalentador es tierra fértil para la destrucción de la construcción de lo público a causa de la pérdida de confianza de los ciudadanos en sus instituciones y la falta de un correcto ejercicio de ciudadanía en el cual exista equilibrio entre derechos y deberes que permita una apropiación positiva de nuestra ciudad, en la cual cada habitante tenga el valor de convertirse en un constructor de la ciudad que soñamos para nosotros, nuestros hijos, nuestros seres queridos y demás conciudadanos. Es en este contexto donde lamentablemente tiene lugar el fortalecimiento de lo privado y lo individual, mientras se abandona lo público dentro de nuestra cotidianidad.

Resulta difícil encontrar los conceptos, argumentos y razonamientos lo suficientemente persuasivos como para invitar a la sociedad a cuestionarse, a salir de la comodidad de la indiferencia, a replantear su mirada sobre la Ciudad y tomar partido como agente de cambio a favor de la construcción de una mejor Bogotá.

Los Artistas tienen la capacidad de despertar conciencias, magnificar lo bello, expresar de manera clara sentimientos, inmortalizar con maestría sus creaciones, ampliar horizontes intelectuales, cuestionar los paradigmas que construimos y legitimamos con la inercia de nuestra cotidianidad, proponer nuevas miradas, exaltar valores y sentimientos…, en definitiva, tienen la habilidad de invitarnos a conocer nuevas dimensiones y a mirar con los ojos del alma.

Nuestra querida Bogotá necesita nuevos intérpretes, no nos podemos quedar con la imagen (cierta la mayoría de las veces) que nos muestran los medios de comunicación, los cuales tienen como objetivo mostrar de manera veraz la realidad. Por supuesto que es necesario que estemos muy bien informados sobre lo que ocurre en nuestra ciudad, no estamos diciendo que nos pongamos una venda para las cosas que no nos gustan y soñemos despiertos ilusamente con la ciudad de las maravillas que no tenemos.

Debemos enfilar baterías para hacer que todos y cada uno de los miembros de la sociedad vea la ciudad con el corazón, para que dimensionemos su belleza, la majestuosidad con la que nos acoge y nos brinda los espacios en los cuales nos educamos, trabajamos, entretenemos, divertimos, enamoramos y vivimos la vida con sus penas y alegrías, con ventajas o dificultades, con logros y fracasos.

La ciudad no es una construcción ajena y fallida que tenemos que soportar, por el contrario es una obra que cimentamos día a día con nuestras acciones y omisiones. Tenemos el poder de transformar la realidad que tenemos por la que soñamos, pero para ello es necesario que valoremos lo bueno, cambiemos lo malo, nos asumamos como sujetos activos y responsables de la Ciudad. No podemos seguir actuando como criaturas indolentes que solo buscan satisfacer necesidades individuales sin pensar en los otros, ni en el mañana.

Es momento de reencontrarnos con los valores y el optimismo, aunque por muchas razones en ocasiones tengamos nuestra cabeza hacia abajo y veamos dificultades, como lo muestra la fotografía de Alexander Cruz, siempre va a estar allí la esperanza,   siempre podremos encontrar cosas buenas en medio de las dificultades, siempre habrá un faro en medio de la oscuridad y aunque no es fácil retomar el rumbo para reconstruir las dinámicas que nos afectan, seguramente la labor de los artistas nos podrá ayudar a avanzar en este propósito despertando la sensibilidad que hemos perdido y que no nos permite valorar nuestra Ciudad ni a nuestros Conciudadanos. 

Fuente: Alexander Cruz

viernes, 20 de septiembre de 2013

¿Sabías Qué… la Revocatoria de Mandato es un Mecanismo de Participación Ciudadana?

La Revocatoria de Mandato es uno de los mecanismos de participación ciudadana establecidos por el ordenamiento jurídico en Colombia, dentro de los cuales encontramos:

ü La iniciativa popular legislativa y normativa
ü El referendo
ü La Consulta Popular, del orden nacional, departamental, distrital, municipal y local
ü La Revocatoria del Mandato
ü El Plebiscito
ü El Cabildo Abierto

El marco legal de los mecanismos de participación se encuentra en la Ley 134 de 1994 (Por la cual se dictan normas sobre mecanismos de participación ciudadana) y la Ley 741 de 2002 (Por la cual se reforman las Leyes 131 y 134 de 1994, Reglamentarias del voto programático). Los mecanismos de Participación Ciudadana  se plantean como una herramienta democrática para garantizar la efectiva participación de la ciudadanía frente a los actos del Estado sobre los cuales quiere tener incidencia.

martes, 3 de septiembre de 2013

Bogotá Cómo Vamos celebra 15 años de trayectoria


Desde 1997 surge un proyecto en Bogotá en las mentes de diferentes Bogotanos emprendedores y preocupados por el buen desarrollo y concientización de la ciudad. Lo titularon Bogotá Cómo Vamos, este proyecto se encarga de manejar una batería de indicadores técnicos y de percepción que permiten a los ciudadanos tener una mirada global de los aspectos que inciden en las condiciones de vida de los Bogotanos. Nace con el apoyo de la Cámara de Comercio, Casa Editorial El Tiempo, Fundación Corona y finalmente en el 2010 la Universidad Javeriana se une a la iniciativa.



Mi nombre es María Fernanda Guerrero soy de Caracas, Venezuela y actualmente estoy realizando una práctica social en la Fundación Bogotá Mía, esta fundación tiene como misión trabajar en el fortalecimiento de la Cultura y los Valores Ciudadanos por medio de actividades que contribuyan al establecimiento, acatamiento y promoción de normas mediante la consolidación de valores como la solidaridad, el respeto y la tolerancia. Este proyecto lleva poco más de dos años y se identifica mucho con los objetivos de Bogotá Cómo Vamos; razón por la cual nos ha parecido pertinente dar a conocer esta celebración a la que asistimos el pasado miércoles en la Universidad Javeriana.

(Izquierda-derecha: Ernesto Cortez, Henry Murrain, Andrés González, Carlos Córdoba, Vladdo)
En el marco de la celebración de los 15 años Bogotá Cómo Vamosconvocó a una serie de personalidades como Vladdo (caricaturista), Andrés  González (artista), Henry Murraín (Corpovisionarios), Ernesto Cortez (El Tiempo) y Carlos Córdoba (escritor); a  un conversatorio a propósito del lanzamiento del libro "El Devenir de la Ciudad" escrito por Carlos Córdoba Martínez, Carlos es un Administrador Público especialista en economía pública y Magister en filosofía que de la mano con la Fundación Corona publicó este libro tipo ensayo con el propósito de invitar a los ciudadanos a formar parte de la construcción participativa de la ciudad a través de la exposición de aproximaciones, como bien lo indica Ángela Escallón, Directora Ejecutiva de la Fundación Corona en prólogo del libro. 
El evento que inició con las palabras del Vicerrector académico de la Universidad Javeriana, Vicente Durán, afirma que Bogotá Cómo Vamos es un proyecto de interés ciudadano -replicable- que ayuda al Bogotano a despertar con respecto a los problemas de la cotidianidad ciudadana, a entender mejor el entorno y a construir la convivencia ciudadana. 

Vicente Durán - Vicerrector Académico de la Universidad Javeriana


Para presentar a los asistentes al proyecto como tal y sus objetivos pasó al frente la Directora de la Fundación Corona, Ángela Escallón, quien inicia con una frase que -según ella- siempre le recuerda a los fundamentos del proyecto: "a veces actuamos como consumidores en vez de ciudadanos". De esta manera Escallón comenta que Bogotá Cómo Vamos surge para concientizar al ciudadano y crear un debate activo en torno a la ciudad; cita a Antanas Mockus quien en alguna ocasión declaró que después de ser responsable de una ciudad se recibe una especie de "libreta de calificaciones" donde la administración es juzgada por los ciudadanos basándose en resultados, Bogotá Cómo Vamos busca evidenciar ciertas inquietudes de los ciudadanos y generar alternativas; pero que esta interacción entre la administración y los ciudadanos sea del resultado del buen manejo de la información.

Ángela Escallón - Directora de la Fundación Corona
La siguiente al micrófono: Mónica Villegas, Directora de Bogotá Cómo Vamos. Villegas se muestra orgullosa de la celebración y comienza explicando que el proyecto se ha postulado como uno de los programas con más credibilidad de América Latina; explica "Bogotá Cómo Vamos funciona como un puente ente lo que se percibe y lo que se ve; es decir, ayuda al ciudadano a aclarar esta dicotomía que puede generar inconformidad en los ciudadanos". Posteriormente Villegas presenta el concurso de fotografía que organizaron para la celebración de los 15 años. Fueron 22 finalistas de 8 categorías y el ganador es Marlon Malpica. Pueden encontrar las fotografías finalistas en la página de Facebook del proyecto BogoGráfica. Además las fotografías estarán expuestas en la biblioteca de la Universidad Javeriana hasta el 20 de septiembre.

Luego de ver un vídeo institucional del proyecto, Carlos Córdoba se presenta ante los asistentes para dar su discurso de presentación sobre el libro “El Devenir de la Ciudad”.  Bromea un poco acerca del clima, lo que da un indicio de lo que serán los próximos minutos de charla; siguiendo con su línea original para presentar sus ideas, inicia sus palabras tomando prestadas las de Efraín Huertas y en su “Declaración de Odio a la ciudad, Ciudad de México”. Agradece desde los conductores de servicio público, niños, abuelos que fueron fuente de inspiración, hasta la Fundación Corona.  

Carlos Córdoba - Escritor de "El Devenir de la Ciudad"
Córdoba explica que el libro surge porque lo contactó la Fundación Corona y le argumentaron –“No se ponga exigente, que este es un libro que usted siempre ha querido escribir”; La premisa del devenir no es nada nuevo para él ya que durante un curso que dictaba en la Universidad Nacional surgió la semilla que germinó el libro que actualmente presenta a los ciudadanos.   

Hace referencia al proyecto de Bogotá Cómo Vamos señalando que “incide en el despertar de la ciudadanía urbana”; reafirma la declaración de Mockus en cuanto a que este tipo de iniciativas ayudan a que se gobierne mejor la ciudad. Sin embargo, lo que más le interesa y lo que ha forjado una impresión muy positiva de los resultados del proyecto, es la interacción del sector privado y la academia ya que aportan otra mirada al sector público para motivar y generar la participación ciudadana. Para muestra de su efectividad señala que ya están presentes en 10 ciudades de Colombia.    

"El Devenir de la Ciudad" gira en torno a la realidad de Bogotá y por eso habla de la ciudad del futuro en un capítulo al que tituló de esa manera. Para Córdoba existen 3 tipos de ciudad: la del mal, la de la luz y la ciudad posible. Toca también tópicos importantes para el desarrollo de la misma: la urbanización de la ciudad, deberes con el colectivo y la eliminación del “desadaptado urbano”. Resalta que lo más importante son los deberes con el colectivo, a veces los ciudadanos los dejan de lado por exigir constantemente de manera individual los derechos ciudadanos, también surgió un nuevo término llamado “usuario de la ciudad”. Pero la dualidad entre derechos y deberes es complicada según Córdoba, ya que se pregunta ¿cómo se exigen estos derechos?, ¿cómo se financian?, ¿hasta dónde llega la política pública?, ¿cómo se mide?. Hace transición hacia el tema de cómo la infraestructura y la educación también influyen en el desarrollo de la ciudad, argumenta que los “megacolegios” son perjudiciales para la ciudad.  Se despide el público como inició si discurso: citando a Efraín Huertas, pero esta vez en su “Declaración de amor a la ciudad”.

Luego de un conversatorio con las diferentes personalidades asistentes sobre temas abordados en el libro tanto como los que maneja Bogotá Cómo Vamos, el evento llega a su fin y la Fundación Corona junto con Carlos Córdoba hacen entrega el libro a los asistentes. Me encuentro muy complacida con las iniciativas que estas fundaciones y entidades presentan a los Bogotanos y creo que sería bueno tener un Caracas Cómo Vamos en Venezuela, sin embargo, las realidades son diferentes y es un tema delicado de discutir.

Como pasante de la Fundación Bogotá Mía felicito a Bogotá Cómo Vamos. Les deseo mucho éxito ahora  y en el futuro en todas sus actividades, en vista de que se tienen objetivos en común esperamos seguir contando con invitaciones a eventos como estos donde se abra un espacio a la participación ciudadana, pero más importante, donde se concientice al Bogotano sobre la importancia de cuidar y velar por el buen futuro de Bogotá

Nombre: María Fernanda Guerrero
Pasante Convenio AIESEC Javeriana - Fundación Bogotá Mía. 

Nacionalidad: Venezolana

Carrera: Comunicación Social, Universidad Católica Andrés Bello. Caracas, Venezuela.
  

lunes, 19 de agosto de 2013

Sistema Integrado de Transporte Público y Cultura Ciudadana

La implementación de Sistemas Integrados de Transporte es necesaria en la mayoría de los centros urbanos a nivel mundial. Las ciudades deben  brindar la oferta necesaria para garantizar que la ciudadanía se pueda desplazar de manera eficiente, segura y sostenible, razón por la cual se propende por la interconexión de diferentes modos de transporte que permitan brindar una óptima oferta de transporte atendiendo a “realidades tanto operativas, como de cobertura y logística”[1]

Nuestra ciudad avanza de manera gradual en la implementación de un Sistema Integrado de Transporte, de momento, la atención se ha centrado en la importancia de conectar elementos de infraestructura, maquinaria, recaudo y operación. Sin embargo, es importante involucrar de manera integral a la ciudadanía, desde una perspectiva mucho más ambiciosa que la de capacitar usuarios. La construcción de ciudadanía es una tarea que debe estar a la orden del día en este tipo de proyectos, ya que en el sistema de transporte se generan dinámicas de convivencia, seguridad, protección del medio ambiente, cuidado del hábitat, construcción de sentido de pertenencia, entre otras, y no solo de movilidad. En este nuevo modelo se necesita de la participación activa y corresponsable de la Ciudadanía, solo de esa manera podremos construir un sistema de transporte competitivo y protector de nuestra vida.

Para empezar debemos reflexionar sobre lo que es un sistema y cómo al formar  parte de él nos hacemos responsables de su éxito o su fracaso. El “Sistema es un todo organizado y complejo; un conjunto o combinación de cosas o partes que forman un todo complejo o unitario. Es un conjunto de objetos unidos por alguna forma de interacción o interdependencia”[2] si un Sistema es un conjunto de piezas o partes que trabajan de manera armónica para lograr un objetivo, se requiere de un nivel mínimo de organización en el que exista coherencia funcional entre las partes, por esta razón no se puede pensar en un sistema de transporte eficiente si no se asume como una prioridad la cualificación del componente humano. Según el filósofo y biólogo austríaco Ludwig von Bertalanffy, el “sistema es un conjunto de unidades recíprocamente relacionadas. De ahí se deducen dos conceptos: propósito (u objetivo) y globalismo (o totalidad)”[3], y es allí donde esta nuestra Primera Reflexión: ¿Cuál es nuestro objetivo dentro del Sistema? Esta es una pregunta que nos debemos hacer todos y cada uno de los actores de la movilidad, porque si cada vez que nos insertamos en el sistema solo pensamos en la satisfacción de nuestras necesidades y dejamos de lado el contexto en el que nos movemos, a nuestros conciudadanos y la normatividad vial, seguramente seremos parte del grupo de personas que conduce en estado de embriaguez poniendo en riesgo la vida de los demás, de los que se acuestan cómodamente en los buses articulados sin el menor interés por la comodidad de quienes van más incómodos por la reducción del espacio, o del grupo de conductores de servicio público que ponen en riesgo la vida de aquellos pasajeros que recogen y dejan en medio de la vía.

Segunda Reflexión: ¿Vamos a hacer que los demás se vean afectados por nuestras acciones o por nuestras omisiones?  En el entendido de que todos nos encontramos relacionados dentro del sistema vial, es evidente que el error de uno de nosotros puede afectar la vida de otras personas, sobran ejemplos de personas asesinadas por falta de un ejercicio responsable de ciudadanía por parte de quienes conducen en estado de embriaguez y quienes en los sistemas de transporte actúan de manera  intolerante. La promoción del  autocontrol y el acatamiento de las normas deben estar a la orden del día en la implementación del sistema, solo de esta manera todos tendremos claro que el cumplimiento de los objetivos individuales debe estar en armonía con los intereses colectivos.

Esta es una invitación a ejercer ciudadanía de manera corresponsable, para así poder formar parte del cambio cultural en materia vial que nos permita vivir de manera más segura, con la confianza de que todos hablamos el mismo lenguaje y respetamos las normas por el bien individual y colectivo. Recordemos que “es posible modelar, cincelar nuestras prácticas sociales con proyectos que suelen parecer utópicos para el día a día de la caótica vida urbana, pero que obedecen a la más estricta ley histórica, que ya Marx, Durkheim y Weber analizaron hace tiempo. En síntesis, el suizo peatón puede cruzar con esa seguridad milimétrica la calle, porque hay un contexto social y político en donde eso es posible, y se hace hábito.”[4].

De nosotros depende la construcción de un contexto cultural en el cual ninguno de los actores de la movilidad agreda a los demás y nos podamos desplazar de manera agradable, económica, rápida y segura. La implementación de nuestro sistema integrado de transporte solo será sostenible y eficiente si se hace desde una perspectiva de Cultura Ciudadana.





[1] Cuevas Liliam Patricia, Devia Camilo Andrés, “Sistema Integrado de Transporte: Una Alternativa para la Movilidad en Bogotá”, Centro de Estudios Democráticos., Bogotá D.C., 2007, Pág. 9
[2]Teoría de Sistemas. Disponible en: http://www.monografias.com/trabajos11/teosis/teosis.shtml
[3] Ibíd.
[4] “Reportaje ISEV Pablo Wright. Doctor en antropología. Profesor de los posgrados en antropología social de FLACSO y de IDES-IDAES/UNSAM”, En: Seguridad Vial. Revista del Instituto de Seguridad y Educación Vial, Nº104, julio - agosto – septiembre, Argentina, 2009, Pág. 19. 

domingo, 21 de julio de 2013

¿Cuánto nos cuesta el ejercicio inadecuado de ciudadanía en el escenario de la Movilidad?

Para destruir las malas prácticas, la ley es mucho menos útil que los esfuerzos individuales.

 Ángel Ganivet (1865-1898) Escritor, ensayista y narrador español.

La recolección de información y el análisis periódico de estadísticas se ha convertido en un lugar común por parte de los encargados de la movilidad en las ciudades y de la ciudadanía. En ocasiones creemos que la medición en términos numéricos y las lecturas de variación porcentual nos permiten dimensionar el resultado de nuestras acciones cotidianas y el impacto del inadecuado ejercicio de ciudadanía en el escenario de la movilidad.

Pareciera que frases como: Atienda las indicaciones del semáforo, Cruce por la cebra, Recoja y deje pasajeros en lugares adecuados, Si va a conducir no se embriague y si se embriaga no conduzca, Sea responsable, Sea tolerante, entre otras, formaran parte de unas letanías que solo repitieran algunos psicorigidos nostálgicos del orden, el respeto y las buenas maneras. Para algunos esto es un atropello, porque consideran que pueden hacer lo que quieran, cuando quieran y como puedan porque no ven más allá de sus intereses individuales, porque tienen una definición propia y amañada de lo que es la libertad, sin embargo, es necesario que dimensionemos el daño que causa la violencia vial a nivel global, ya que nuestra realidad no es diferente a la de otros lugares del mundo.

Es importante tener en cuenta que a nivel mundial, “Entre las tres causas principales de defunciones de personas de 5 a 44 años figuran los traumatismos causados por el tránsito. Según las previsiones, si no se adoptan medidas inmediatas y eficaces, dichos traumatismos se convertirán en la quinta causa mundial de muerte, con unos 2,4 millones de fallecimientos anuales. Ello se debe, en parte, al rápido aumento del mercado de vehículos de motor sin que haya mejoras suficientes en las estrategias sobre seguridad vial ni la planificación del uso del territorio”[1]. El desarrollo industrial y las dinámicas de consumo ponen en circulación día a día miles de vehículos en las calles de las ciudades, si tenemos en cuenta que este crecimiento no necesariamente está acompañado de una cualificación del ejercicio de ciudadanía nos damos cuenta de que estamos armando un coctel en el cual se entremezclan dinámicas que están en detrimento de la seguridad vial, del cuidado del medio ambiente y que incrementan la congestión vehicular. Esta lectura de la situación de ninguna manera es apocalíptica, simplemente atiende a la evidencia real, lo que ocurre es que estamos inmersos en la cultura de la indiferencia, la indolencia y el conformismo hasta el punto de no dimensionar el impacto que tienen estas situaciones en el presente.

De la misma manera en que el crecimiento de la oferta automotriz incide en la congestión vehicular, el desarrollo de mejores prácticas desde la ciudadanía a nivel individual puede ayudar a mejorar nuestra calidad de vida a nivel colectivo y acercarnos a un mejor nivel de desarrollo social, cultural y económico. No es de poca importancia considerar que “La reducción de los traumatismos causados por el tránsito puede contribuir al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, es decir a reducir a la mitad la pobreza extrema y de modo significativo la mortalidad infantil”[2].  Lo que para algunos funcionarios públicos puede ser una mejora en la movilidad a partir de análisis de gráficas, números y cuadros estadísticos no necesariamente refleja una mejora para la sociedad, una sola víctima de violencia vial implica consecuencias que van más allá de un conteo inicial, recordemos que “La pérdida de quienes ganaban el sustento y el costo añadido de atender a los familiares discapaci­tados por dichas lesiones sumen a muchas familias en la pobreza”[3]

La pérdida de un ser querido o la eventualidad de tener que contar con una persona en delicado estado de salud, sume a las familias en el dolor y los hace perder la fe en la sociedad, en las instituciones y en las normas, ¿Cómo colocar en un informe de gestión el dolor de una madre que pierde un hijo? ¿El de un esposo que pierde a su esposa? ¿El de un niño que pierde a sus padres? Las constantes crisis económicas a nivel global, la falta de oportunidades laborales, la precaria prestación del servicio de seguridad ciudadana, los problemas propios de las etapas del desarrollo de un niño, entre otras situaciones ya son suficientes cargas para las familias, pero gracias a nuestra indolencia se suma la carga de la violencia vial.

En materia económica es importante reiterar que los accidentes viales también causan la destrucción de hogares y proyectos de vida en los cuales por cada adulto víctima de la violencia vial debemos multiplicar por el número de hijos, ya que “los más afectados son los niños. En México, la pérdida de los padres debido a choques es la segunda causa de orfandad infantil”[4].

Otro elemento que debemos tener en cuenta es lo que los economistas llaman el costo de oportunidad, ya que por cada unidad monetaria  del erario público que invertimos en la recuperación y atención de las víctimas de situaciones prevenibles, dejamos de invertir en otras áreas como la educación, el deporte, la cultura y la infraestructura entre otros. A manera de ejemplo, recordemos que “en 2000, la población de los Estados Unidos sufrió 5,27 millones de lesiones no mortales causadas por el tránsito, de las cuales el 87% se consideraron me­nores. El costo de tratar todas ellas se elevó a US$ 31 700 millones, lo que supone una enorme carga para los servicios de atención sanitaria y la econo­mía de las víctimas del tránsito y sus familias”[5]. Si esto afecta una nación con más desarrollo y mejor calidad de vida que la nuestra ¿Cuál será el impacto de esta situación en una nación y en una ciudad como la nuestra?

¿Están asociados los niveles de desarrollo de las naciones con la disciplina de sus ciudadanos en materia vial? ¿Por qué el mayor número de víctimas de la violencia vial se encuentra en los países subdesarrollados? Por ejemplo, tomando como referente un país africano, recordemos las palabras de Mwai Kibaki, Ex Presidente de la República de Kenya quien dijo: “Más de 3000 kenianos mueren cada año en nuestra vía pública, la mayor parte de ellos entre los 15 y los 44 años de edad.”[6]

Ya no hay tiempo de esperar para hacer lecturas apocalípticas, muchas de las situaciones catastróficas para la humanidad se encuentran en nuestro presente y no en nuestro futuro, tal vez la niebla de la cotidianidad no nos permite vislumbrar las dimensiones que ha tomado la violencia vial en nuestra sociedad y quizá por eso es muy poco lo que hacemos al respecto. Lamentablemente, lo que no va a cambiar si no despertamos de nuestra indolencia y nuestra indiferencia es el golpe arrollador de una motorización distante de la cultura ciudadana, en la cual priman los intereses individuales sobre los colectivos.

Es momento de reflexionar y asumir el compromiso individual de transformar esta realidad, desde un ejercicio de ciudadanía en el cual el cumplimiento de las normas, la observancia de medidas de protección colectiva e individual y la implementación de prácticas medioambientalmente sostenibles estén a la orden del día. Si no actuamos de esta manera tendremos que seguir viendo como “Un patrimonio humano considerable se ve así aniquilado, arrastrando consigo consecuencias sociales y económicas sumamente importantes, lo cual permite apreciar hasta qué punto la seguridad vial constituye en nuestros días un desafío mayor de salud pública, a escala mundial”[7].

Los invitamos a leer los artículos del Ciclo de Movilidad realizado por la Fundación Bogotá Mía.






[1] Sminkey Laura, “Plan Mundial para el Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011–2020”, Organización Mundial de la Salud, Ginebra – Suiza, Pág. 3.
[2] “Informe mundial sobre prevención de los traumatismos causados por el tránsito”, Organización Mundial de la Salud, Preámbulo, Ginebra, 2004.
[3] Ibíd. Fundamentos, Pág. 2.
[4] Ibíd. El impacto mundial. Pág. 16.
[5] Ibíd. El impacto mundial. Pág. 15.
[6] Ibíd. Prefacio, Pág. vii
[7] Ibíd. Prefacio. Pág. vii

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