Fundación Bogotá Mía

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viernes, 17 de agosto de 2012

Plaza de Toros de Santamaría: Una lección que no podemos olvidar.

Los hombres pasan, los recuerdos quedan, como quedan las obras de los que algo hacen.
Víctor Montenegro.

Fotografía: Alex Cruz Photographer
El propósito de este artículo es recordar que detrás de este importante Símbolo de la Capital hay una gran enseñanza, una persona ejemplar y un modelo de ciudadano a seguir. Recordemos que muchas de nuestras tradiciones tienen origen en la cultura española y la tauromaquia no es la excepción, sobre ella se construyeron dinámicas económicas y de entretenimiento que en su momento contaban con la aprobación de los ciudadanos, los escenarios y las dinámicas sociales que se desarrollaban entorno a la fiesta brava formaron parte de la cotidianidad Capitalina.

En la Bogotá de entonces, al igual que hoy, necesitábamos mejorar muchos aspectos para poder avanzar en la construcción de una mejor ciudad, capaz de competir con las mejores del mundo. Una de las tareas pendientes era la construcción de escenarios taurinos de primera categoría, recordemos que una de las primeras plazas de toros que tuvo nuestra ciudad fue construida en 1890 por el italiano Pedro Cantini, quien la construyó con tribunas de madera, de manera rudimentaria, su diseño, sus materiales y su infraestructura distaba mucho de ser similar a las plazas europeas. Debido al nivel cultural de la época, era usual que ante cualquier inconformidad colectiva fueran quemadas y se perdieran estos espacios de manera violenta·, situación que molestaba profundamente a Don Ignacio Sanz de Santamaría, un Bogotano para quien era lamentable que Bogotá no contara con un escenario digno de la Capital, él soñaba con una plaza de toros que no tuviera nada que envidiarle a los escenarios europeos. Su sentido de pertenencia, amor por la ciudad y espíritu emprendedor lo llevaron a tomar la que quizá fue la decisión más importante de su vida: Construir una Plaza de Toros digna de su ciudad natal: La Capital de Colombia.

Una vez tomada la decisión inició una tarea difícil. Lo primero que hizo en 1928 fue aprovechar unos planos que se encontraban en España y que habían sido realizados inicialmente con el propósito de construir una plaza de toros en Lima, la capital de Perú, pero al no prosperar el proyecto y percatarse de la calidad del mismo, decidió utilizar los planos con el firme propósito de construirla en Bogotá.

Con el objetivo de construir de la mejor forma la plaza importó de Canadá los mejores materiales como hierro y cemento, además de buscar el mejor espacio de la ciudad y comprarle el terreno a la Familia Bonnet, a la cual le pertenecía, por un valor de $70.000 pesos oro de la época, de esta manera comenzó la construcción de la Plaza de Toros de Santamaría, la cual duraría cerca de 3 años, desde 1928 hasta 1931.    

Todo lo anterior fue posible porque asumió compromisos y deudas para poder cubrir los gastos de la construcción. Las dificultades económicas no se hicieron esperar, la falta de recursos económicos y de tiempo llevaron a que no se pudiera construir la fachada de la Plaza de Toros antes de ser abierta al público. Finalmente el 8 de Febrero de 1931 fue inaugurada por el entonces presidente de la republica, Doctor Enrique Olaya Herrera y por el Alcalde de Bogotá, Doctor Enrique Vargas Nariño.

Así, Don Ignacio dio inicio a lo que sería una actividad completa: mientras  la Plaza de Toros de Santamaría se encargaba de brindar el escenario para la actividad taurina, la Ganadería de Mondoñedo la acompañaba con las labores de ganadería que permitieran contar con los mejores toros de lidia. Los cálculos de Don Ignacio le llevaron a pensar que desde su inauguración la asistencia del público seria masiva y constante, él esperaba poder pagar sus deudas con el dinero que recibiría por concepto de entradas, las cuales pagaría el público por entrar a una de las plazas más importantes de Latinoamérica y de la cual se enorgullecía porque sabía que no había sido fácil sacar adelante este proyecto.

Pero las cosas cambiaron, el interés por las corridas de toros declinó y la asistencia a la plaza se redujo de manera considerable, el auge de la pelea de Gallos· desplazó la afición a las galleras y los ingresos que recibía la plaza de toros se redujeron hasta llevarla a la quiebra, lo que llevó a Don Ignacio a incumplir el pago de las deudas con la Corporación Colombiana de Crédito, razón por la cual en 1932 esta entidad embargó las dos propiedades en las cuales había invertido todo su capital: la Ganadería y la Plaza de Toros. Finalmente la Santamaría pasó a ser administrada por Don Joaquín Cano, nombrado como administrador por la entidad financiera.

Sin embargo, la nueva administración no pudo hacer nada para detener la baja asistencia a la Santamaría y por esta razón los directivos de la Corporación Colombiana de Crédito plantearon la posibilidad de demolerla para poder recuperar con la venta del terreno el dinero que le habían prestado a Don Ignacio.

Dada la importancia de la plaza para Bogotá, Don Gustavo Santos, el entonces Alcalde de Bogotá la compró para la Ciudad por el valor de $190.000 en 1938 y trece años después de su inauguración en 1944, gracias a la decisión del Alcalde de Bogotá, Doctor Carlos Sanz de Santamaría, se llevó a cabo la tarea que no pudo realizar Don Ignacio en su momento: La construcción de la Fachada. Ese año se ordenó una remodelación completa y la construcción de la fachada de la plaza de toros, que estuvo a cargo del arquitecto español Santiago de la Mora. Esta tarea la asumió el Alcalde porque la Santamaría ya era propiedad de Bogotá.

Aunque en 1932 la plaza ya no estaba en manos de Don Ignacio, su obra se había convertido en un referente de la ciudad y para la ciudad, gracias a su estructura era uno de los mejores escenarios para convocar asistencia masiva de público, por esta razón muchos eventos se realizaron en este lugar, entre los que se destacan algunos de tipo político, como el que se realizó en enero de 1933 cuando se hizo el lanzamiento de la campaña presidencial de Alfonso López Pumarejo el entonces candidato a la presidencia de la República por el partido Liberal, otro suceso importante ocurrió en 1945 cuando Jorge Eliecer Gaitán convocó en la Plaza una convención popular para su candidatura a la presidencia.

Entre otros acontecimientos importantes realizados en la Plaza de Toros de Santamaría, cabe destacar que en 1938 se presentó Domingo Ortega, uno de los mejores toreros del momento, posteriormente en 1946 con motivo de la celebración de los 15 años de este escenario se contrató uno de los mejores toreros de la época: Manolete. En 1954 murió el Mexicano Arturo Báñales, siendo este el primer suceso trágico para un torero (lamentablemente siempre lo ha sido para los nobles toros).

En 1982 la Plaza de Toros la Santamaría fue propuesta como monumento nacional a través de la resolución 3 del 12 de marzo y en 1984 se le otorgó este nombramiento por medio del decreto 2390 del 26 de septiembre.

Don Ignacio Sanz de Santamaría
La Plaza que hoy es monumento nacional, en algún momento fue el sueño de un soñador, de los que sueñan despiertos y trabajan para que su ideal se materialice  y forme parte de la realidad. Don Ignacio la construyó y debido a las dificultades que afrontó tuvo que ver como su obra se le escapaba como el agua entre las manos sin poder hacer nada al respecto. Don Ignacio murió el 23 de Diciembre de 1933 sin saber la importancia que su obra cobraría para su ciudad y para su nación. Murió en medio de la pobreza, en medio de un ambiente de fracaso, en medio de la derrota, sin ver su gran obra terminada y viéndola  en otras  manos.

Esperamos que esta historia les permita reflexionar acerca de la forma en que diferentes sectores de la población capitalina actualmente proponen diferentes usos para la plaza, usos diferentes al asesinato de animales nobles e inocentes que si bien es cierto son fuertes, imponentes y están dispuestos a hacer frente al desafío que se les plantea en la arena, no han pedido estar allí, no igualan en maldad al hombre y tampoco merecen sufrir una muerte en condiciones tan repugnantes e inhumanas como las que promueve la tauromaquia. Aunque consideramos plausible el cambio de uso de la Santamaría, como sociedad debemos asumir la responsabilidad de construir los escenarios adecuados para las diferentes actividades que se proponen actualmente de manera oportunista.

¿Quieren practicar voleibol en arena? ¿Quieren hacer obras de teatro? ¿Quieren hacer conciertos? ¿Por qué no pensamos en construir escenarios adecuados, especializados, con todas las condiciones a nivel internacional para cada una de estas actividades?  ¿Dónde están los ciudadanos y los funcionarios públicos que asuman el compromiso de construir escenarios idóneos para el desarrollo de estas actividades y que sean dignos de nuestra querida Bogotá? ¿Vamos a hacer de la plaza un polideportivo escurriéndole el bulto a la responsabilidad de construir escenarios de calidad para las diferentes disciplinas y para las futuras generaciones? ¿Vamos a seguir esperando que nuestros deportistas traigan medallas de oro de los olímpicos sin brindarles apoyo de manera seria? ¿Sin brindarles los escenarios adecuados?

Esperamos que estas líneas nos sirvan para conocer la obra de un hombre que lo dio todo por sus objetivos y que nos enseñó que el amor por nuestra Capital se debe materializar en obras, en soluciones concretas, desterrando de nuestras vidas los discursos grandilocuentes y plausibles que no tienen anclaje en la realidad y en nada contribuyen a la construcción de una mejor Bogotá. Don Ignacio Sanz de Santamaría es sin lugar a dudas un gran ejemplo para los Bogotanos, que su obra perdure en nuestra memoria y nos motive a asumir la tarea de hacer de nuestra ciudad un mejor lugar.


· Algo así como lo que ocurrió el 9 de Marzo de 2012 cuando nuestro sistema Transmilenio fue víctima de un grupo de gamberros desadaptados que cual turba de vándalos destruyeron varias estaciones.
· El interés por las peleas de gallos se mantiene, recordemos que actualmente en Bogotá hay “354 galleras, entre ilegales y legales”· En: “Prohibición de corridas de toros en Bogotá podría repetirse en todo el país”, Viernes 15 de Junio de 2012, 11:20 a.m., Disponible en: http://www.elpais.com.co/elpais/colombia/noticias/prohibicion-corridas-toros-en-bogota-podria-repetirse-en-todo-pais

1 comentario:

  1. muchas gracias por su interes en este tema, y su investigacion e historia que muchos no conocemos, por eso hay que defender los iconos de la ciudad. Que se realicen las obras apropiadas para los diferentes tipos de actividades, siempre dandoles sostenibilidad y garantias a todos los sectores, buscando el bien comun, y no tomando decisiones mediaticas y sin ningun sustento tecnico e historico.

    atentamente,

    orlando hernandez r.

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