Fundación Bogotá Mía

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jueves, 16 de febrero de 2012

Indolencia Colectiva e Institucional

"La mayoría de las veces la indiferencia es solo un acto de cobardía"
Anónimo.


Estar al tanto de lo que ocurre en el mundo es una tarea que todos debemos realizar, es importante tener el hábito de buscar información cada mañana para tener claridad sobre las condiciones del entorno y saber cómo interactuar en medio de las situaciones que se configuran en él. En desarrollo de esta actividad es muy normal que centremos nuestra atención en los elementos que más nos interesan, el deporte, la política, la farándula, los anuncios comerciales, los accidentes o cualquier otro tipo de información. Cada segmento concentra diferentes tipos de audiencia según sea el interés de cada ciudadano, pero es preocupante ver que hay noticias que a nadie parece importarle.

Es muy común ver artículos noticiosos como los siguientes:


Este tipo de noticias se nos presentan en los medios de comunicación todos los días y no está bien que esta tragedia nos parezca una situación propia de la cotidianidad. Como nos pudimos dar cuenta en todos los artículos que acabamos de ver se ataca a los ciudadanos con arma blanca y es triste que la solución a los problemas entre las personas los lleve a recibir una agresión que rompe el organismo y compromete órganos vitales como resultado de una alteración en lo que debe ser una sana convivencia, lo que vemos es propio de una naturaleza salvaje.

Ver como en la actualidad, con mejores materiales y mayor aplicación de tecnología hacemos lo mismo que hacían los humanos de la edad de piedra con el sílex· es francamente espantoso, y aun más triste es ver cómo esta situación que nos desangra día a día no es objeto de crítica, ni de una respuesta institucional fuerte por parte de la Policía, la Alcaldía Mayor o el Gobierno Nacional.  La pérdida de valores es evidente, “(…) La crisis de la democracia hoy, al margen de la desmoralización ocasional o el desencanto de los más impacientes, tiene que ver con una crisis de sus fundamentos éticos, no porque no los tenga, sino porque no se los vive en actitud reflexiva y militante, es decir, por ausencia de virtud cívica para hacerlos valer”[1].

Hace poco causo conmoción la muerte de un joven grafitero, la respuesta de los medios fue ejemplar, hicieron un despliegue mediático que generó debate público al respecto y permitió, quizá de manera indirecta, que se avanzara en el proceso judicial de manera excepcional, con la rapidez que deberían tener y no tienen todos los casos. Pero quedan en el olvido la muerte de otros ciudadanos y compatriotas a manos de delincuentes, intolerantes, ladrones y asesinos, sobre los cuales no recae la atención de las autoridades y quienes día a día asesinan a nuestros familiares, hermanos, vecinos, compatriotas y amigos, quienes no deberían morir, ni sufrir este tipo de lesiones en una sociedad como la nuestra, ¿Por qué los medios no hablan del vendedor ambulante asesinado por ladrones y de las demás personas humildes que mueren a diario?

El cuchillo es un articulo multiuso que está en nuestra cotidianidad, por lo mismo su compra y su uso son y deben seguir siendo libres en los espacios y momentos adecuados, pero todas las armas blancas deben ser prohibidas en los contextos en los cuales puedan ser instrumentalizadas por los delincuentes y los violentos dentro de su accionar delictivo. Hay ejemplos históricos que nos muestran la aplicación de este tipo de medidas restrictivas:

  • “Felipe V prohibió en el siglo XVIII el uso de puñales y cuchillos. El Consejo de Castilla prohibió la fabricación de armas blancas y mandó destruir las ya fabricadas. Y en 1.728 se castigaba con gran dureza el uso de este tipo de armas. Durante el reinado de Carlos III se condenaba con dos años de presidio la primera vez que se usase un arma de filo y con seis años de presidio o canteras a los reincidentes”[2].

Plantear este tipo de iniciativas, como la mencionada anteriormente, no constituye una novedad, lo que si sería novedoso es que las autoridades militares y de policía contribuyeran en ejercer un control efectivo de esta medida, para poder construir una sociedad mucho más segura, en la cual se utilicen este tipo de objetos con propósitos nobles, constructivos pero nunca destructivos. Si los medios de comunicación y los ciudadanos se despertaran del cómodo sueño de la indiferencia y normalidad con la que asumen este tipo de hechos que día a día destruyen no solo el tejido y la vida de las víctimas, sino el tejido social, el cual ya se encuentra muy maltratado por la falta de profesionalismo, ambición, liderazgo y gallardía de aquellos a quienes el Estado ha dado las armas y a quienes corresponde a nivel urbano trabajar por una sociedad en orden en la que se respete el derecho a la vida.

La Constitución Política de 1991 en su artículo 218 dice que: “La Policía Nacional es un cuerpo armado permanente de naturaleza civil, a cargo de la Nación, cuyo fin primordial es el mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas, y para asegurar que los habitantes de Colombia convivan en paz”[3]. Es lamentable ver que este articulo no deja de ser letra muerta y que tanto los funcionarios del Estado como nosotros los ciudadanos nos acostumbramos a que esto ocurra y lo asumimos como si fuese algo natural, algo que es así y que difícilmente va a cambiar porque ese es el orden de las cosas, como si este fuera nuestro destino y no pudiéramos hacer nada al respecto.

El 22 de Noviembre de 2011, en el marco del Foro de Desarrollo Económico: “Bogotá Creció Más. Balance y perspectiva del desarrollo económico con equidad”, el reconocido consultor internacional Tim Campbell  concluía su exposición diciendo que la base sobre la cual se debe construir una mejor ciudad es la Confianza. Nuestra primer tarea como sociedad es avanzar hacia la construcción de mejores relaciones entre las personas y las instituciones, en base a comportamientos y expectativas claras, a la vez que es importante que cada actor asuma su rol y su responsabilidad en la construcción de una mejor ciudad sin lavarse las manos y excusarse en el “otro”, un ejemplo lamentable de esta situación que refleja la falta de vocación y de servicio son las declaraciones del Director de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional, General Rodolfo Palomino, quien legitima las condiciones de seguridad al dar un informe sobre “la captura de 1525 sujetos dedicados al hurto callejero aprovechando la ocasión  de las personas que facilitan de pronto esta misma acción”[4], como si los atracadores de Bogotá solo lo hicieran porque las personas se descuidan, como si los delincuentes actuaran aprovechando y no creando las circunstancias, a continuación adjuntamos el enlace del vídeo en mención:


Por la forma en que se da esta declaración nos quedan muchas preguntas:

  1. Si tienen cámaras de seguridad en las diferentes zonas de Bogotá, como la que se muestra en el video en  la Calle 19 con Av. Caracas ¿Por qué aun se consolidan estos sectores como espacios propicios para la delincuencia?
  2. ¿Solo muestran los vídeos que pueden editar y en los cuales hacen presencia los funcionarios de esta institución para mostrar efectividad en su labor?
  3. ¿Obedece este tipo de edición a estrategias de Marketing Corporativo más que a una evaluación real de los hechos?
  4. ¿Quién audita y garantiza que las cámaras funcionen adecuadamente?
  5. ¿Cómo garantizar que los funcionarios que las monitorean no se conviertan en testigos silenciosos de la criminalidad?
  6. ¿Quienes participan en los procesos de análisis y edición de este material?
  7. ¿El manejo de esta información permite tener retroalimentación con otras instituciones como la Fiscalía, la Procuraduría o la Personería?

El impacto de este tipo de difusión de la información es sumamente negativo si no hay retroalimentación, si se convierte en un monólogo y no se da espacio para controvertir y enriquecer el debate con los ciudadanos. Bien lo dice Giovanni Sartori: “la democracia ha sido definida con frecuencia como un gobierno de opinión (…) y esa definición se adapta perfectamente a la aparición de la video-política. Actualmente, el pueblo <opina> sobre todo en función de cómo la televisión le induce a opinar”[5].

A estas declaraciones del General Palomino se suman las del Secretario de Gobierno de la Alcaldía Mayor, quien da parte de buenas intenciones sobre trabajo futuro contra el porte de armas blancas, pero no actúa con la misma vehemencia que con las armas de fuego, dándole a los delincuentes un compas de espera mientras que esto se discute en el Concejo de Bogotá y se llega a una decisión que aun es incierta, lo que quiere decir que los muertos y heridos durante este periodo de tiempo poco y nada importan. No olvidemos que las muertes causadas por arma blanca en el 2011 fueron 551 de los 1632 homicidios registrados en la ciudad, cifras expuestas por el Secretario de Gobierno Distrital[6]

La tarea de construcción de Ciudad y de Ciudadanía requiere de una institucionalidad fuerte, no se puede esperar que haya apropiación de la ciudad, sentido de pertenencia y recuperación total de los valores y virtudes cívicas por parte de los ciudadanos si las instituciones no tienen la misma energía, el dinamismo y la voluntad necesarios para transformar la realidad actual de miedo y desconfianza por una realidad en la que la ciudad se viva sin miedo, en la que la ciudadanía actué sin temor y sin reserva, con la certeza de que aquellos hombres a los que el Estado ha dotado de todos los recursos para  hacer de la ciudad un lugar seguro están prestos a actuar con diligencia y valentía en lugar de asumir con disculpas y estrategias disuasorias la legitimación de su inoperancia. Inoperancia que no se debe evaluar desde la perspectiva matemática y fría de las estadísticas, sino desde la realidad individual de cada ciudadano que tiene que vivir la pérdida de sus seres queridos o de los bienes que ha conseguido con su trabajo, otros tienen que sufrir intervenciones medicas para recuperar la salud que se ve afectada como resultado de las acciones de los delincuentes, quedando casi siempre con lesiones físicas y mentales que los acompañarán toda la vida, mientras que otros pierden la vida y dejan una enorme pérdida para sus familiares, seres queridos y para la sociedad.

Es triste ver que como sociedad no perdemos a nuestros compatriotas por agresiones ajenas a nuestra comunidad, por ataques externos, por desastres naturales o por la inevitable vejez, sino porque nos asesinamos entre nosotros día a día, por diferentes motivos y no hacemos nada para detener esta situación.  Muchos hombres y mujeres de bien ven como se pierden sus hijos, familiares y amigos en medio de esta violencia urbana a la que nos acostumbramos, existiendo como única respuesta la indolencia. Es necesario que actuemos y exijamos de las autoridades mayor eficiencia y respuesta a las acciones delictivas de nuestra ciudad, denunciar ante las autoridades es muy importante, así la respuesta sea nula y la denuncia no pase de ser un saludo a la bandera, debemos denunciar, vigilar y asumir hábitos de protección individual y colectiva para enviar un mensaje claro a quienes forman parte de las Fuerzas Armadas, a los políticos, a los jueces y a los demás líderes de nuestra sociedad:  

Esta es una ciudadanía proactiva, diligente, resiliente, corresponsable  y comprometida con un mejor futuro, que estará atenta para darles ejemplo de civismo, amor a la patria, amor por Bogotá y compromiso en la construcción de una mejor sociedad.


· Sílex: Es un mineral conocido como Pedernal que utilizaban en la Edad de Piedra para elaborar herramientas cortantes, también fue utilizado para generar fuego al crear chispas después de ser chocado contra otro objeto de mayor dureza.
[1] Cerezo Galán Pedro, “Democracia y Virtudes Cívicas”, Editorial Biblioteca Nueva Madrid, 2005, Pág. 12.
[3] Constitución Política de Colombia de 1991, Articulo 218.
[4]Declaraciones del General Rodolfo Palomino de la Policía Nacional. Vídeo disponible en: http://www.noticiascaracol.com/nacion/video-255553-asi-roban-el-centro-de-bogota 
[5] Sartori Giovanni, “Homo videns: La sociedad Teledirigida”, 1924, Traducción Ana Díaz Soler, Madrid, Editorial Taurus, 1998, Pág. 66.
[6] Declaraciones del Secretario de Gobierno Antonio Navarro Wolff. Vídeo Disponible en: http://www.canalrcnmsn.com/noticias/portar_armas_blancas_en_bogot%C3%A1_ser%C3%A1_castigado_como_delito

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